miércoles, 4 de febrero de 2009

Gozo solitario.


Ese viento...
¿Cómo es que se han abierto las ventanas ? mira que, bien cerradas las tenia !
Algo raro va a ocurrir..


Y me tumbo en la solitaria cama como cada noche, pensativa en los duros momentos en que uno se puede sentir, ni ganas de imaginar!

Pero es que no me puedo retener mas!
Y esas manos que debajo las sabanas recurrían mis alargadas piernas. Hay dios, que me ocurre! Que los ojos se me duermen... Siento paz. Siento bienestar. Siento que la noche me grita... Sisisi, alguien grita. Pronuncia mi nombre con suavidad en mis oídos y se oye el tierno susurro juntamente al del viento que tan noble me visita cada puerta a la que llamo.

Es tan dulce... Es caluroso... Entra el calor por mi cuello... expulsando un pequeño sudor.

La pasión nace en mis ojos. Pide mucho más de lo que uno se puede imaginar . Esto es un juego de verdad!.

Esas manos no paran, prosiguen su camino donde el placer las llama, dónde más pobre me puedo sentir, más amada por ese ser que sigue todavía hoy escondiéndome su máscara.

Una recorre mi vientre; otra en mis genitales. Se oye que pronto un volcán va a explotar.

Un fuego interior!

Sigo pidiendo más.

Esto no puede acabar!

Por fin siento mis labios acompañados por otra materia, me duelen mucho, se ven sangrar!

¿Pero quien es?
¿Por qué viene a por mi?
El orgasmo nunca espera , y su mano aprieta profundamente mis blandos pechos excitados totalmente e inconscientes de la realidad, se ven sangrar; duele este amor exprimido de dolor brutal!

Es mágico, es lo que dios pidió una vez y tan solo lo gozo yo.

Nombró el ser, más rápidamente mi nombre, prosigue el juego. Su muerte está por llegar.
No pares desgraciado demonio!

No pares de gozarme! Que de mi no queden ni las entrañas. Ni este triste corazón! Llévate mis órganos vitales!

Hazme llegar a ti!
Quiero sentirte más!
Muérdeme y átame. No tengas piedad a mi, si no puede ser hoy nunca volverá a ser!

Ya los cuervos llegan, y su halcón entró por fin en mi virgen palomar.

Gritamos los dos en la soledad, ya nadie me va a salvar, él me domina y me posee.
Esto ahora ha de continuar!

El sol por fin alumbra e ilumina mi cuerpo bañado en un orgasmo doloroso.

Cada rayo quemó a mi desgraciado amante de la noche.

Pero yo le sonrío al día. Sé que a mi volverá.


Así ocurrió estripando y formando un gozoso placer interior de la mujer. La noche siente fue parido el extraordinario amante, imaginad lo que un poder puede dominar. El poder de la sensualidad, del descubrimiento de una masturbación en la triste propia soledad.


Esto todavía está por acabar (6)

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